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Zamak, aluminio o latón: qué material elegir para tiradores, pomos y anillas
Jegan

Zamak, aluminio o latón: qué material elegir para tiradores, pomos y anillas

Especificar zamak para tiradores zamak, pomos zamak y anillas zamak no es una decisión estética, aunque el acabado final lo parezca. Es una decisión de tolerancia dimensional, de coste por ciclo de inyección y de comportamiento del componente bajo manipulación repetida durante años de vida útil del producto. En piezas pequeñas y de geometría compleja, esas tres variables condicionan el material con más peso que cualquier otra consideración de diseño.

Composición y propiedades mecánicas

El zamak es una aleación que parte del zinc con un porcentaje del 4% de aluminio y trazas controladas de magnesio y cobre; la pureza del zinc de partida, de grado especial, es la variable que más influye en la estabilidad dimensional a largo plazo, ya que impurezas como plomo o cadmio aceleran la corrosión intergranular.

En términos de comportamiento mecánico, el zamak ofrece una resistencia a la tracción elevada y una dureza Brinell notable, valores comparables a aleaciones de aluminio de fundición y muy superiores a los plásticos técnicos habituales en tiradores de gama media. El alargamiento a rotura, variable según la aleación y el espesor de pared, es suficiente para absorber la flexión puntual que sufre un tirador o pomo durante el montaje, sin comprometer la anilla o el resalte de fijación.

Proceso de inyección: por qué la cámara caliente marca la diferencia

El zamak se inyecta en cámara caliente (hot chamber die casting), a diferencia del aluminio, que requiere cámara fría por su temperatura de fusión más elevada (700ºC,  temperatura que está por encima de las temperaturas de revenido de los aceros). La temperatura de inyección del zamak (420ºC) permite mantener el metal fundido en el propio cilindro de inyección sin transferencia intermedia, lo que reduce el tiempo de ciclo y el desgaste de los componentes de la máquina. 

Para geometrías de tirador o pomo, con roscas internas, rebajes para el agarre y paredes de espesor variable, esto se traduce en ciclos de unos 10 a 20 segundos según el tamaño de la pieza, frente a los ciclos sensiblemente más largos del aluminio. El diseño de molde debe controlar especialmente la posición de las entradas de colada respecto a las zonas de mayor espesor, para evitar rechupes visibles en superficies que después van cromadas o pulidas.

Tolerancias dimensionales y control de calidad

Un tirador de zamak o un pomo de zamak mal ajustado se detecta de inmediato en el montaje: holguras en el eje de fijación, desalineación con la anilla de zamak o falta de continuidad en el radio de la superficie de agarre. La fundición a presión de zamak permite tolerancias generales de ±0,01 a ±0,02 mm sin operaciones de mecanizado adicionales, siempre que el diseño de la pieza respete los ángulos de desmoldeo y evite espesores bruscamente variables.

El control de calidad en este tipo de componentes se apoya en dos verificaciones principales: inspección dimensional por CMM en muestreo estadístico de cada lote, y control de porosidad interna mediante rayos X o corte metalográfico en piezas críticas, especialmente en las zonas donde luego se aplican cromados o pinturas, ya que la porosidad interna es la causa más habitual de fallo prematuro del acabado.

Acabados superficiales: cromado, cataforesis y PVD

Las piezas fabricadas en zamak y los tiradores visibles al usuario final son, con frecuencia, los elementos de mayor exigencia estética del conjunto, y el acabado superficial debe aplicarse sobre una pieza en bruto sin porosidad expuesta. El cromado requiere una capa base de níquel-cobre para nivelar la superficie antes del cromo final y su resistencia a la corrosión se valida habitualmente mediante ensayos de niebla salina neutra.

La cataforesis o KTL ofrece una alternativa cuando se prioriza la resistencia a la corrosión sobre el brillo especular, y el PVD permite acabados de color (oro, negro, cobre) con un espesor de capa mucho menor que el cromado convencional, lo que resulta útil en piezas de geometría muy fina como anillas decorativas. La elección entre los tres acabados depende del binomio exigencia estética y exposición ambiental de la aplicación final, más que de una preferencia de proceso.

Comparativa técnica frente a aluminio, latón y plástico

Frente al aluminio, el zamak permite paredes más finas con la misma rigidez percibida y un coste de ciclo de inyección menor, a cambio de una densidad superior, que puede ser relevante en aplicaciones donde el peso del conjunto importa, como accesorios de automoción. 

Frente al latón, el zamak ofrece un coste de materia prima notablemente inferior con posibilidades de acabado prácticamente equivalentes tras electrodeposición, aunque el latón sigue siendo preferible en aplicaciones con contacto alimentario directo o normativa específica de grifería.

En lo referente a la vida de los moldes, esta está muy condicionada por la temperatura a la que se inyectan las aleaciones. Tenemos el zamak a 420 °C, el aluminio que se inyecta por encima de los 700 °C y el latón que se hace por encima de los 900 °C. De esta forma, los moldes de zamak suelen tener una vida garantizada de 1 millón de inyecciones por los 100.000 en los de aluminio, y 10.000 en los de latón, por lo que la vida de los moldes es una variable muy importante que también hay que considerar a la hora de seleccionar la aleación.

Frente al plástico técnico, la ventaja del zamak no es solo estética: la estabilidad dimensional en ciclos térmicos y la resistencia a la fatiga por manipulación repetida son sensiblemente superiores, lo que explica por qué tiradores y pomos de zamak siguen siendo la especificación por defecto en aplicaciones de uso intensivo.

Jegan, producción de aplicaciones en zamak para diferentes sectores

Los tiradores de zamak, pomos de zamak y anillas de zamak que fabricamos en Jegan cubren mobiliario técnico y doméstico, frentes de electrodomésticos, cuadros de control industrial y accesorios de automoción, donde se combinan exigencias estéticas con resistencia a la manipulación repetida durante toda la vida útil del producto. Es la misma lógica de precisión y acabado premium que ya aplicamos en manillas de zamak, trasladada a este tipo de componentes de menor tamaño pero igual exigencia dimensional.

Con más de 30 años de experiencia, en Jegan nos especializamos en la fundición a presión de zamak y ofrecemos soluciones personalizadas que cumplen con los más altos estándares de calidad. Nuestro compromiso con la sostenibilidad y la innovación nos posiciona como líderes en la fabricación de piezas que combinan diseño y durabilidad. Contacta con Jegan para conocer más y recibir asesoramiento de nuestro equipo de expertos.