Skip to main content
Pretensores de cinturón y mecanismos de retención de zamak
Jegan

Pretensores de cinturón y mecanismos de retención de zamak

El cinturón de seguridad reduce a la mitad el riesgo de fallecimiento en un accidente y en los vuelcos su eficacia puede llegar al 77%, según datos de la Dirección General de Tráfico y del Ministerio del Interior. Detrás de estas cifras hay un conjunto de piezas mecánicas que deben responder en milisegundos y sin margen de error: pretensores, anclajes y mecanismos de retención. 

Su fiabilidad depende tanto del sistema pirotécnico que los activa como de los componentes metálicos capaces de soportar y transmitir la carga del ocupante. Es en esta segunda parte donde el zamak tiene un papel determinante.

Dónde entra el zamak y dónde no

Un pretensor no es una sola pieza, es un conjunto de elementos. La carga pirotécnica y el generador de gas que tensan el cinturón en el momento del impacto son responsabilidad de proveedores especializados en sistemas de seguridad pasiva.

Alrededor de ese núcleo hay una serie de componentes estructurales que hacen posible que el sistema funcione y que la fuerza se reparta correctamente: la carcasa que aloja el mecanismo y lo fija a la estructura del vehículo, los soportes de anclaje, las guías y poleas por las que discurre el cable, y las piezas metálicas de la hebilla. Ahí es donde trabajamos en Jegan: en la fundición a presión de zamak de piezas de precisión que participan en la parte pirotécnica.

La ruta de carga: de la cinta a la carrocería

En una colisión, la fuerza que el cinturón ejerce sobre el ocupante viaja en sentido inverso hasta la estructura del vehículo: de la cinta al anclaje, del anclaje al chasis. Cada pieza de esa ruta, compuesta por soporte, carcasa y guía,  tiene que soportar esa carga sin deformarse de forma incontrolada ni fallar. 

Es un requisito distinto al de un componente estético o funcional convencional, ya que aquí no hay margen para la variabilidad pieza a pieza y la resistencia mecánica tiene que mantenerse constante a lo largo de miles de unidades. La normativa europea de homologación de cinturones y anclajes exige precisamente eso, que estos componentes superen ensayos de resistencia sin romperse ni desprenderse, y ese nivel de exigencia condiciona todo el proceso de fabricación, desde el diseño del molde hasta el control dimensional de la pieza final.

Por qué el zamak encaja en esta ruta de carga

Entre las ventajas que reúne la producción en zamak, se encuentra el hecho de que alcanza resistencias a la tracción de hasta 330 N/mm², una cifra que permite dimensionar piezas de anclaje y carcasas capaces de absorber la carga de un ocupante sin comprometer el conjunto. 

A eso se suma una ventaja poco visible pero decisiva en este tipo de componente: la estabilidad dimensional. Un soporte de anclaje que varía de una pieza a otra, aunque sea en décimas de milímetro, introduce un punto débil en la ruta de carga. La fundición a presión de zamak permite reproducir la misma geometría con esa repetibilidad, incluso en piezas de forma compleja que deben encajar en el espacio reducido del pilar B o de la estructura del asiento, donde convive el retractor, el mecanismo de recuperación de la cinta y, en muchos casos, el propio pretensor.

Fiabilidad para un componente de un solo uso

Un pretensor se activa una única vez. No hay una segunda oportunidad ni margen para un fallo intermitente, lo que traslada una exigencia de fiabilidad absoluta a cada pieza metálica del conjunto, incluidas las que fabricamos en zamak. Por ello, trabajamos bajo una filosofía de cero defectos que se apoya en el control del proceso de inyección y en los tratamientos superficiales que aplicamos en nuestra planta de Eibar, para garantizar que estos componentes mantengan su resistencia a la corrosión durante toda la vida útil del vehículo, no solo en el momento de la instalación. Un soporte de anclaje corroído pierde resistencia de forma silenciosa, y eso es precisamente lo que estos tratamientos evitan.

De la ingeniería del cinturón a la pieza en producción

Diseñar un componente de seguridad pasiva no termina en la simulación: termina en una pieza que se fabrica en serie con la misma precisión en la unidad número uno y en la cien mil. 

En Jegan combinamos fundición a presión de zamak con tratamientos superficiales propios para ofrecer ese tipo de componente, desde las primeras fases de diseño hasta la producción en volumen. Si estás desarrollando un sistema de retención o necesitas evaluar la viabilidad técnica de una pieza de anclaje o de carcasa en zamak, en Jegan podemos acompañarte en ese proceso. Contacta con nuestro equipo y estudiaremos tu proyecto.