
¿Sabías que el zamak también fue conocido como mazak?
El zamak es una de las aleaciones no ferrosas más utilizadas por su combinación de propiedades mecánicas, estabilidad dimensional y rentabilidad. Sin embargo, lo que muchos profesionales del sector no saben es que, en sus inicios, esta aleación también fue conocida con otros nombres: zamak y mazak. Esta denominación alternativa, aunque menos común en la actualidad, tiene un origen histórico que estamos seguros de que te gustará conocer.
Como ya explicamos en otra ocasión al abordar las diferencias entre zamak y zamac, los matices lingüísticos en torno a esta aleación no son meras cuestiones de nomenclatura, sino que responden a contextos técnicos, históricos e incluso normativos. En esta nueva entrada, vamos un paso más allá para centrarnos en otro de esos nombres que acompañaron al zamak en su evolución: mazak.
Lejos de tratarse de un error o una confusión, el nombre mazak formó parte del proceso de definición y estandarización de las aleaciones de zinc-aluminio en el siglo XX. Esta curiosidad terminológica, que podría parecer anecdótica, refleja en realidad una etapa clave en la historia de la ingeniería de materiales.
Mazak: una denominación histórica
A finales de la década de 1920, la empresa New Jersey Zinc Company, con sede en EE. UU., desarrolló una nueva familia de aleaciones a base de zinc con pequeñas proporciones de aluminio, magnesio y cobre. El objetivo era mejorar las propiedades del zinc fundido, tradicionalmente usado en la industria, pero limitado por su fragilidad y su inestabilidad dimensional. Estas nuevas aleaciones eran mucho más resistentes y adecuadas para procesos de fundición a presión de alta precisión.
Durante los primeros años de desarrollo, estas aleaciones fueron denominadas de distintas formas. Se conocen referencias históricas a los nombres "Zama" y "Mazak" como términos iniciales. Finalmente, la empresa decidió estandarizar el nombre como Zamak, utilizando las iniciales de los elementos principales en alemán:
- Z = Zink (zinc)
- A = Aluminium (aluminio)
- MA = Magnesium (magnesio)
- K = Kupfer (cobre)
Así, el nombre zamak no solo reflejaba su composición, sino que ayudaba a diferenciar estas aleaciones de otros metales similares, como el zinc puro o las aleaciones de estaño.
Entonces… ¿por qué persiste el término "mazak"?
Aunque "zamak" es hoy el término más ampliamente aceptado, el término mazak no ha desaparecido por completo. En algunos documentos técnicos antiguos o en ciertos contextos industriales, especialmente en países anglosajones o del este de Europa, mazak sigue utilizándose como sinónimo de zamak.
También ha habido cierta confusión debido a la coincidencia con la marca Yamazaki Mazak Corporation, fabricante japonés de maquinaria CNC. No obstante, en el contexto de las aleaciones metálicas, mazak no guarda ninguna relación con dicha empresa: su uso es anterior y estrictamente técnico.
Propiedades técnicas del zamak (o mazak)
Más allá de su nombre, zamak o su antigua variante mazak, esta aleación destaca por varias ventajas técnicas clave. Una de las más relevantes es su excelente comportamiento en fundición. Su alta fluidez permite obtener piezas con geometrías complejas, paredes delgadas y acabados precisos, lo que la hace ideal para la fundición a presión.
Además, el zamak ofrece gran estabilidad dimensional y resistencia mecánica. Las piezas mantienen su forma incluso en condiciones exigentes y soportan bien la tracción y compresión, lo que garantiza fiabilidad a largo plazo.
En cuanto a procesos posteriores, el zamak se mecaniza con facilidad y admite acabados como cromado, pintura en polvo, niquelado o lacado, lo que lo convierte en una excelente opción para piezas visibles o decorativas.
Otro punto fuerte es su rentabilidad. Frente a otras aleaciones como el aluminio o el latón, el zamak ofrece una mejor relación coste-prestaciones, lo que explica su uso en sectores como la automoción, la ferretería, la electrónica o el menaje del hogar.
Por último, es un material reciclable, lo que lo alinea con los principios de la economía circular. Su capacidad de reutilización sin pérdida significativa de propiedades lo convierte en una elección cada vez más sostenible.
En Jegan, conocemos el valor detrás del nombre
En Jegan, trabajamos con aleaciones de zamak desde hace décadas, y conocemos no solo su rendimiento técnico, sino también la historia y evolución de este material. Sabemos que detrás de un nombre como zamak, o mazak, hay un proceso de investigación, estandarización y mejora continua que ha hecho posible el desarrollo de piezas de alta calidad, resistentes, estéticas y funcionales.
Nuestro compromiso no es solo con el material, sino con su correcta aplicación y transformación. Por eso, garantizamos que nuestras piezas cumplen con los estándares más exigentes del mercado y ofrecemos a nuestros clientes un acompañamiento técnico personalizado desde la concepción del diseño hasta la entrega final.
Porque en Jegan, creemos que conocer el origen y las propiedades del material es tan importante como saber moldearlo con precisión. Y eso es lo que nos diferencia.


